ASTROLOGIA
Su nombre proviene del griego astron (estrella) y logos (conocimiento), “estudio o tratado de los astros”. Inicialmente, su uso era para los reyes, para presagios, la agricultura y el estado.
En la antigüedad, la astrología y la astronomía casi no se diferenciaban; la observación astronómica tenía el fin de interpretar los presagios.
Los griegos y romanos desarrollaron la astrología horoscópica. Para ellos, los astros ejercían una influencia directa y decisiva sobre el carácter y el destino personal. Era un lenguaje simbólico que conectaba el cielo con la tierra, permitiendo interpretar la voluntad divina a través del movimiento de los astros.
Las constelaciones son agrupaciones simbólicas de estrellas vistas cuando el Sol cruza la línea de Ecuador, comenzando en la Constelación del Carnero (Aries).
Continúan con la de Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis.
Tal como en Alquimia, los signos tienen 3 tipos o modalidades, y corresponden a 4 elementos.
Modalidades de los Signos:
Cardinal: se corresponden con el Azufre
Fijo: se corresponden con la Sal
Mutable: se corresponden con el Mercurio.
Cada signo tiene una modalidad o ritmo diferente según sea cardinal, fijo o mutable, y cada uno pertenece a un elemento: Fuego, Agua, Aire y Tierra.
La Carta Natal es una foto de cómo estaba el cielo en el momento de nacer.
El Ascendente es la constelación que se elevaba en el horizonte y determina dónde cae la Casa I (en el dibujo se puede ver que el Ascendente está en Cáncer).
Cada uno de nosotros nace con una “composición química” diferente de acuerdo a dónde están alojados los planetas y las relaciones entre ellos. Eso determina si predomina un elemento sobre otro.